Benidorm se ha convertido en refugio de jubilados de toda Europa; la demanda de vivienda ha crecido un 53% desde 2015 y no paran de surgir nuevos proyectos de obra nueva

Ni las actuales tipologías de vivienda ni las grandes urbes españolas se adaptan a las necesidades de una creciente población cada vez mayor, lo que obliga a revisar los modelos residenciales y de urbanismo.

En apenas catorce años, uno de cada cuatro españoles será mayor de 65 años, pasando del 19,2% de la población actual a representar el 25,2% en 2033. Hasta entonces, todos los grupos de edad a partir de los 50 años experimentarán un crecimiento demográfico e incluso habrá más de 46.000 centenarios, cuatro veces más que en la actualidad. Todo ello determinará un cambio en el modelo residencial: aumentarán las personas que viven solas (en 2018, un 10,1% de la población) hasta los cerca de seis millones de hogares unipersonales, según el Instituto Nacional de Estadística y los hogares más pequeños, de entre una y dos personas, seguirán creciendo.

Este escenario implica un cambio o revisión no sólo de los modelos de urbanismo, que deben tender a ser más amables con los mayores, sino de los modelos de residencia en su más amplia concepción, tanto centros diseñados específicamente para ancianos como viviendas adaptadas a sus necesidades.