Advierte de que seguirá creciendo en países como España si no aprueban reformas para atajar el envejecimiento y el déficit acumulado

El Banco Central Europeo (BCE) ha encendido las señales de alarma en torno a las finanzas públicas por el coste que tienen las pensiones. No es la primera vez que lo hace, pero sí con una dosis de insistencia al dirigirse a los países que más pueden sufrir por esta partida presupuestaria. «El efecto será especialmente acusado» en aquellos Estados que tienen sistemas públicos de pensiones de reparto; así como aquellos en los que hay un elevado envejecimiento. Sin nombrarlo directamente en su boletín económico, el BCE ha señalado a España, entre otros, por ambas realidades.

El informe de la institución monetaria también apunta al caso español al recordar «el gasto en pensiones registra máximos históricos en varios Estados miembro». De hecho, la Seguridad Social alcanzó en julio otro récord mensual más con una nómina de pensiones superior a los 9.662 millones de euros, un 7% más que en el mismo mes del año anterior. El propio Ministerio de Trabajo estimaba en el proyecto de Presupuestos del Estado para 2019 un gasto de 151.492 millones, la cifra más alta de toda la historia, un 10,8% del PIB.

Ante este tipo de situaciones, el BCE avisa de que «si no se emprenden reformas» en el sistema, el gasto «seguirá creciendo en muchos países»durante los próximos años, haciendo insostenible las cuentas de la Seguridad Social. El organismo presidido por Mario Draghi explica que una de las causas de que se dispare esa factura será el progresivo envejecimiento de la población. Aunque ya es un problema, será aún más profundo «cuando la generación del ‘baby boom’ se jubile, es decir, en torno al año 2040 en algunos países de la zona del euro, pero más tarde en otros», añade el informe.