Un 25% de las mujeres españolas no podrá tener hijos por el retraso de la maternidad

Por segundo año consecutivo, el saldo vegetativo en la Unión Europea es negativo, de tal forma que mueren más personas de las que nacen. Si no fuera por la compensación que aporta la inmigración, el Viejo Continente estaría perdiendo población. España es uno de los 16 países de la UE donde las defunciones superan a los nacimientos. ¿Debe esto preocuparnos? Sí y no.

Los expertos aclaran que se trata de un proceso natural propio de la pirámide poblacional europea que hace que las generaciones más llenas de gente estén llegando al final de su vida y que las que llegan a la edad de ser padres sean mucho más pequeñas. Lo que sí resulta más preocupante, en cambio, es la progresiva caída en el número de hijos que cada mujer podría tener. Y es que la preferencia por los dos hijos es generalizada en el conjunto de la UE, pero ni siquiera los países en el podio de la fecundidad llegan a alcanzarlos.

“No debemos obsesionarnos por el balance entre muertes y nacimientos, es una tendencia que va a seguir así en los próximos 30 o 40 años por el gran tamaño de las generaciones del baby boom y que difícilmente se podría revertir por mucho que aumente la fecundidad”, aclara el director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona, Albert Esteve. A ello se suman los nacimientos a la baja, porque las generaciones de los 70 y 80 fueron mucho menos numerosas, lo que hace que haya menos personas en edad potencial de ser padre o madre.

“En sí tener una población más pequeña no tiene por qué afectar al crecimiento económico del país, siempre que el nivel de productividad y los salarios sean altos”, añade el jefe del Departamento de Población del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC, Diego Ramiro Fariñas. Pero sí hay que repensar todo el ciclo vital, diseñado para vivir 70 años cuando en breve superaremos los 90, prosigue.